Si te pido que pienses en Oro, seguro se te viene a la mente el color de la corona de un rey o un lingote de película. Pero en el taller, el amarillo es solo el principio. Muchas veces los clientes se sorprenden cuando les comento que existe el Oro rosado suave o un blanco espejo y les digo: "Sí, esto también es Oro de 18k".
Díos mío, como es posible este suceso! Te cuento el secreto detrás del taller.
El Oro puro es uno solo y por si solo es blando para joyería:
Como ya te conté en otros blogs, el Oro de 24k (puro) es siempre amarillo y muy blando, en su estado natural es amarillo, si. Para poder usarlo en joyería y que no se te desarme el anillo al primer aplauso, tenemos que "ligarlo". Es decir, mezclarlo con otros metales.
Acá es donde ocurre la mágia: según qué metales elija para esa mezcla, el Oro cambia de color como si fuera un camaleón, pero sigue manteniendo su pureza de 18k (75% de oro puro en la mezcla).
Los 4 protagonistas:
En Amarrarte, trabajamos principalmente con estos cuatro tonos, cada uno con su "receta" especial:
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Oro Amarillo: El clásico, que se logra mezclando el un 75% de Oro y el 25% restante con plata y cobre en partes iguales, es decir 12,5% de cada uno. Es el que mejor envejece y el que nunca pasa de moda.
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Oro Blanco: El favorito para los solitarios y brillantes. El oro blanco es en realidad de un color medio champán, un amarillento muy tenue. Algunos le dan un baño de Rodio, para que quede más blanco, aunque no es una práctica habitual en Argentina, ya que su terminación no sería la origial de esta aleación. Esta compuesto de 75% Oro puro + 25% Paladio o metales blancos.
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Oro Rosado: Hoy es tendencia total. Es elegante, exclusivo, y luce increible casi en cualquier diseño y look. ¿El secreto? Le ponemos un poco más de cobre y menos plata. Compuesto por un 75% Oro puro + 20% Cobre + 5% Plata. (Su contenido en Cobre lo lleva al Amarillo, pero ese leve toque de Plata lo convierte en rosado, la Plata siempre jugando su papel destacado dando un toque de elegancia).
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Oro Rojo: Si querés algo con personalidad y ese aire antiguo o rústico, el Rojo es el camino. Es básicamente Oro con mucho cobre y nada de plata. 75% Oro puro + 25% Cobre. (Sin plata; el color más intenso, rústico y resistente). Tener en cuenta que su alto contenido en Cobre, hace que sea el que más rápido envejece.

IMPORTANTE: Ahora es cuando entra la magia de los joyeros, la verdadera alquimia. Es donde podemos jugar con las proporciones, sacrificando parte de la pureza o quilataje del Oro para lograr tonos más profundos y marcados, aunque claro, ya no sería 18k. Como ya aprendiste, una mayor cantidad de metales blancos (como la plata o el paladio) "aclaran" al Oro llevandolo a un blanco más puro similar a la Plata, mientras que una mayor presencia de Cobre lo intensifica (lo "oscurece" hacia tonos rojizos).
Bueno ya salimos de la parte más técnica. Ahora la vamos con las dudas. ¿Se destiñen con el tiempo?
Esta es la pregunta del millón. El Oro, sea del tono que sea, son macizos, de ese color en toda su masa. Si los rayás o los pulís, abajo sigue habiendo el mismo color, es decir, no hay una capa de cobertura que se pueda "pelar" o "desteñir".
Solo con unos "minos", limpieza básica, siempre tendran su color natural hermoso, acá es cuando vale la pena pagar por un material tan precioso como el Oro. Ante cualquier duda, nada que una visita rápida al taller para dejarlo como nuevo otra vez.
Mi veredicto final de joyero
No te quedes solo con el amarillo por miedo a lo desconocido. El Oro Rosa es moderno, el Blanco es sofisticado y el Rojo es para los que buscan algo con carácter. Al final del día, todos son Oro de 18k y todos mantienen su valor como reserva. Aunque si buscas algo con reventa al público, el 18k es el más buscado!
Si estás pensando en una pieza personalizada y no sabés qué color te va mejor, escribime y lo vemos juntos. En el taller las posibilidades son infinitas.
Enzo Remualdi | Fundador & CEO de Amarrarte Joyas
